Tu celular todavía funciona, pero algo ha cambiado. La batería dura menos, algunas aplicaciones comienzan a fallar y el teléfono parece más lento después de una actualización. ¿Es parte de su envejecimiento natural o alguien decidió que debía durar menos?

La obsolescencia programada no es cosa del pasado. Aunque los celulares actuales pueden recibir actualizaciones durante más años, las decisiones de los fabricantes sobre el software, las refacciones y las posibilidades de reparación siguen influyendo en cuánto tiempo podemos utilizarlos.

Qué es la obsolescencia programada

La obsolescencia programada consiste en diseñar deliberadamente un producto para limitar su vida útil y favorecer su reemplazo. La Profeco ha abordado esta práctica y sus consecuencias para los consumidores.

En tecnología puede manifestarse mediante restricciones de software, componentes difíciles de reparar o decisiones que reducen la utilidad de un dispositivo antes de que sus componentes dejen de funcionar.

Sin embargo, conviene distinguirla del desgaste natural. Una batería pierde capacidad con el uso y el paso del tiempo, pero eso no demuestra por sí solo que el fabricante haya planeado su deterioro. Para hablar de obsolescencia programada debe existir evidencia de una limitación deliberada.

También existe la obsolescencia percibida: cuando sentimos que nuestro celular ya es viejo simplemente porque apareció otro con mejor cámara, más potencia o un diseño diferente, aunque el nuestro siga cubriendo nuestras necesidades.

¿Pueden las actualizaciones hacer más lento tu celular a propósito?

Sí. Y existen antecedentes documentados.

En 2017, Apple reconoció que determinadas versiones de iOS incorporaban mecanismos que reducían el rendimiento de algunos iPhone con baterías deterioradas. Según la compañía, el objetivo era evitar apagados inesperados, pero muchos usuarios desconocían que esta medida podía afectar la velocidad de sus teléfonos.

El caso llegó a las autoridades. En 2020, Apple alcanzó un acuerdo de 113 millones de dólares con varios estados de Estados Unidos por acusaciones relacionadas con esta práctica y la falta de transparencia hacia los consumidores.

No fue el único antecedente. En 2018, la autoridad de competencia italiana sancionó a Apple y Samsung por prácticas comerciales relacionadas con actualizaciones que perjudicaban el funcionamiento de determinados dispositivos.

Estos casos demuestran que el software puede utilizarse para limitar deliberadamente el rendimiento de un celular. Sin embargo, una reducción de velocidad no prueba automáticamente que exista la intención de obligar al consumidor a comprar otro equipo.

La diferencia está en la finalidad de esa limitación, sus efectos y la información que recibe el usuario. Una medida para evitar apagados o sobrecalentamiento no equivale necesariamente a una estrategia para acortar la vida útil del dispositivo.

Por eso, si tu celular comienza a funcionar lentamente después de actualizarse, conviene investigar la causa. Puede tratarse de una limitación del rendimiento, un error de software o aplicaciones que ahora necesitan más recursos.

Por qué un celular puede dejar de ser útil aunque todavía funcione

Celular con alertas de seguridad, batería baja, aplicaciones incompatibles y restricciones de reparación que afectan su vida útil.

La vida útil de un celular no depende únicamente de que sus componentes sigan funcionando. El soporte del fabricante, la compatibilidad de las aplicaciones y la disponibilidad de refacciones también determinan cuánto tiempo podemos aprovecharlo.

Uno de los problemas aparece cuando el dispositivo deja de recibir actualizaciones de seguridad. Aunque continúe funcionando, con el tiempo pueden acumularse vulnerabilidades sin corregir, especialmente si lo utilizamos para operaciones bancarias, compras o información personal.

La dificultad para repararlo también influye. Una pantalla dañada o una batería deteriorada no tendrían que significar el final de un teléfono, pero la falta de piezas o los costos elevados pueden hacer poco conveniente conservarlo.

Estas situaciones pueden acelerar el reemplazo de un dispositivo, aunque no todas constituyen pruebas de obsolescencia programada.

De hecho, la preocupación por la durabilidad ha impulsado nuevas regulaciones. Desde junio de 2025, la Unión Europea exige a determinados celulares comercializados en su mercado cumplir requisitos de reparabilidad, disponibilidad de refacciones y soporte de software durante periodos más prolongados.

Estas medidas buscan facilitar que los consumidores utilicen sus dispositivos durante más tiempo y reducir la necesidad de reemplazarlos prematuramente.

¿Cuándo vale la pena cambiar de celular?

Si tu teléfono comienza a fallar, primero identifica si el problema tiene solución. Una batería deteriorada, poco almacenamiento o una aplicación incompatible no siempre justifican comprar otro equipo.

En cambio, si dejó de recibir actualizaciones de seguridad, ya no cubre tus necesidades o repararlo resulta demasiado costoso, reemplazarlo puede ser la mejor opción. También puedes considerar un celular reacondicionado, siempre que revises su funcionamiento, batería y soporte disponible.

La obsolescencia programada no debería aceptarse como una consecuencia inevitable de utilizar tecnología. Como consumidores, podemos exigir mayor transparencia, productos reparables y soporte durante más tiempo, además de aprovechar nuestros dispositivos mientras sigan siendo funcionales y seguros.

Preguntas frecuentes sobre obsolescencia programada

¿La obsolescencia programada es ilegal en México?

México cuenta con la Ley Federal de Protección al Consumidor, que protege frente a prácticas comerciales abusivas e incumplimientos de garantía. Aunque no existe una prohibición general que identifique toda obsolescencia programada como ilegal, determinadas conductas pueden vulnerar los derechos del consumidor.

¿Puedo denunciar ante Profeco si mi celular pierde rendimiento después de una actualización?

Puedes presentar una queja si consideras que el fabricante o proveedor incumplió sus obligaciones. Conserva tu comprobante de compra, garantía, capturas de errores y comunicaciones con el servicio técnico. Profeco evaluará si tu reclamación procede.

Puedes consultar el procedimiento en Profeco.

¿Qué garantía debe tener un celular comprado en México?

La Ley Federal de Protección al Consumidor establece que las garantías ofrecidas no pueden ser inferiores a 90 días. Si el fabricante ofrece un plazo mayor, debe respetar las condiciones correspondientes. Una falla cubierta por la garantía puede dar lugar a una reparación u otras soluciones previstas por la ley.

¿El fabricante está obligado a tener refacciones para mi celular?

En México, la legislación contempla obligaciones relacionadas con la disponibilidad de piezas y servicios de reparación. El artículo 80 de la Ley Federal de Protección al Consumidor exige el suministro de refacciones durante la garantía y el periodo posterior aplicable. Esto no significa que cualquier pieza deba estar disponible indefinidamente.

¿Cómo puedo comprobar si una actualización afectó el rendimiento de mi celular?

Registra cuándo comenzó el problema, identifica la versión del sistema instalada y consulta los avisos oficiales del fabricante. También puedes solicitar un diagnóstico técnico. Que la falla aparezca después de actualizar no demuestra por sí solo que exista una reducción deliberada del rendimiento.

Fuentes y recursos consultados

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